El movimiento de las estrellas. Una lectura ligera

El movimiento de las estrellas. Una lectura ligera

Portada del libro “El movimiento de las estrellas” de Amy Brill

Este es el título de la obra de Amy Brill, un libro que, desde Academia Universo, nos gustaría recomendar para el final del verano.

Se trata de una obra basada en la vida de la primera mujer astrónoma profesional de Estados Unidos, María Mitchell.

La historia comienza con la aspiración del alter ego de María, Hannah Price, de ganar el premio que otorga el rey de Dinamarca a aquél que descubra un cometa nunca visto antes. Premio que, hasta ese momento no había sido otorgado a ninguna mujer.

A lo largo de la novela se verán los esfuerzos de Hannah por conseguir “cazar” el cometa que le hará merecedora del premio a la par que los de ser aceptada por la sociedad en la que vive como la mujer solitaria y nada interesada en casarse que es. Gracias a tener un padre astrónomo, la protagonista tiene conocimientos suficientes de la materia como para comenzar y seguir con las observaciones de manera independiente.

El libro está escrito de manera entretenida y ligera, sin muchas complicaciones, ideal para relajarse en una de las tardes de verano que nos quedan. Además, autora complementa la obra con una explicación detallada sobre qué partes del libro se corresponden con la vida real del personaje en el que está basado y qué partes se corresponden con una licencia creativa. Muy recomendable para los que quieren saber algo más sobre historia de la astronomía pero quieren huir de los textos técnicos escritos con precisión absoluta.

Podéis conseguir el libro aquí.

 

La verdadera Historia

María Mitchell (1818-1889) fue la primera astrónoma profesional estadounidense gracias a su descubrimiento del cometa “Miss Mitchell’s Comet”.

Creció en la comunidad cuáquera que defendía una educación igual para niños y niñas, lo que le permitió nunca parar de formarse. Ya mientras estudiaba, trabajaba como ayudante de su padre, profesor en el colegio al que asistía. Más tarde siguió su carrera como profesora bajo la tutela de otros y, finalmente en 1835 abrió su propio colegio en el que permitió la entrada de niños “no blancos”. Poco después le fue ofrecido un puesto de trabajo en el Ateneo de Nantucket, donde trabajó durante 20 años.

En el momento en que se enteró de que el rey de Dinamarca ofrecía un premio al descubridor de un cometa nunca antes visto, convirtió en objetivo vital descubrir dicho cometa y recibir el premio. Así se convertiría en la primera mujer en recibir semejante honor. Después de muchos esfuerzos, consiguió lo que deseaba, lo cual fue bien recompensado con un gran reconocimiento.

Le permitió dar a conocer la astronomía estadounidense en Europa, ser la primera mujer en entrar en la Academia Americana y de las Artes y las Ciencias y también empezar a dar clases en el Vassar College.

Ahí se dedicó, junto con sus estudiantes, a estudiar las manchas solares, haciendo importantes avances en el tema. También fue la responsable de conseguir que el número de alumnos de la Universidad aumentase, sobre todo en las áreas de Matemáticas y Astronomía, consiguiendo un mayor número de estudiantes que el propio Harvard en el periodo entre 1865 a 1888.

Trabajando en la Universidad vio que, a pesar de sus avances, el salario que percibía era inferior que el de sus compañeros varones. Al descubrirlo, luchó y consiguió la igualdad en el tema. Así empezó su relación con el movimiento sufragista y cofundó la Asociación Americana para el Avance de las Mujeres.

 

Marina Petrova

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